El mercado está tan parado por la crisis económica mundial que hasta los jugadores cotizados, caso de Emana, reciben pocas ofertas. Las que han llegado han sido irrisorias y el Betis ni siquiera se ha parado a estudiarlas. Tiempo atrás, Lopera desestimó propuestas jugosas procedentes de Rusia y Ucrania por considerarlas insuficientes y posteriormente Oliver hizo lo propio con una del Gatalatasaray, esgrimiendo que las fórmulas de pago no eran ventajosas.
Hoy día, esas mismas ofertas, de cuantías superiores a los cinco millones de euros, serían aceptadas con los ojos cerrados por los actuales rectores del club, aunque todos agradecerían que llegasen de forma inminente y no en los últimos días de agosto, ya que la planificación deportiva dependerá en gran medida de la continuidad de Emana.
En estos momentos, la salida más factible sería su regreso a Francia, donde conserva un gran cartel tras su por el Toulouse. En el país vecino anunciaron ayer el interés de Lille y Marsella, dos equipos que jugarán la Champions el año que viene y que por lo tanto, tienen ‘cash’.
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