El beticismo no se ha olvidado de Miki Roqué, y sus compañeros de equipo, mucho menos. Después de recibir la noticia de que la operación había sido un éxito, todos sintieron el deseo de hacerle una visita a la clínica, aunque obviamente, eso no es viable. Serán los capitanes, en representación de la plantilla verdiblanca, quienes viajarán hoy a Barcelona aprovechando la jornada de descanso para estar unas horas con el central ilerdense, que podría recibir esta misma semana si todo sigue su curso. También formarán parte de la expedición el presidente Rafael Gordillo y el entrenador Pepe Mel. Entre todos tratarán de insuflarle más fuerzas si cabe de las que ya tiene el catalán por naturaleza. Tomás Calero, que es quien más cerca ha estado de él en los últimos meses, lo atestigua. “La experiencia que yo he vivido con él ha sido increíble. Cuando le di la noticia de que padecía un tumor me demostró su entereza diciéndome que iba a salir de ésta y dándome un abrazo que nunca olvidaré. Este chico ya dejó ver su personalidad en pretemporada, cuando se rompió el tobillo y le dijeron que se buscara equipo, pero él prefirió quedarse en el filial para ganarse una oportunidad”.
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